Si bien la creciente violencia del narcotráfico, la inestabilidad de la economía Euro y la elección presidencial ya dan bastante de qué preocuparnos en este 2012, la primera entrada de este año la quiero dedicar a tratar un fenómeno que ocurren en nuestro país, que me parece incluso más preocupante y definitivamente más dañino a largo plazo, pero que sólo recibe una diminuta fracción de la atención mediática de los temas anteriores.
Y es el tema del creciente e imparable avance de la pseudociencia y la superstición en la cultura, la academia y la vida diaria de México.
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Cada vez con más frecuencia, desde el Facebook hasta en los espacios públicos como el metro de la Ciudad de México, he observado la creciente promoción de una técnica oriental de “medicina” alternativa denominada Reiki. Ya de por sí, la etiqueta de “Medicina” Alternativa, es suficiente para despertar toda clase de sospechas, sobre todo después de que bajo esta misma categoría, se ubican la acupuntura, la quiropraxia y la homeopatía (de la cuál ya he hablado en anteriores ocasiones, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí).
Aún así, también consideré necesario analizar de qué se trata exactamente el Reiki, antes de poder clasificarlo como una pseudomedicina basada en superstición.
Afortunadamente, no me llevó mucho tiempo.
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Posted by pragmatona on sep 26, 2011 in Ciencia, Religion | 2 comments
Dice el INEGI en su censo de 2010, que el 91.5% de la población en México pertenece a alguna denominación Cristiana, y la Católica, por supuesto, es la más numerosa. Esa es una de las razones por las que para cualquier persona que viva en este país, sea inevitable encontrar manifestaciones religiosas de toda clase, desde multitudinarias e inoportunas peregrinaciones a la Villa, hasta la clásica persignación al pasar por cualquier tragamonedas con una imagen de la virgen de Guadalupe.
A mi, estas demostraciones religiosas generalmente me pasan desapercibidas; excepto porque desde hace algún tiempo, es muy común ver en Facebook las insistentes solicitudes de oraciones y bendiciones de algunos de mis contactos (los cuáles por cierto son todos personas maravillosas). Y sin embargo, una de ellas por casualidad llamó mi atención:
Estimada familia: necesito de sus oraciones porque en unos días me realizarán un procedimiento médico. Oren con poder por favor y que Dios los llene de bendiciones.
He de suponer que estas solicitudes vienen acompañadas de una firme convicción en la utilidad que las oraciones tienen, para influenciar el resultado en la salud de la persona por la que se hacen. Y tal vez sea reconfortante tanto para la persona que las recita, como para el que las recibe, ¿pero realmente las oraciones tienen alguna efectividad en el resultado final de una enfermedad o tratamiento médico?
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