Teólogo sofisticado con entrenamiento en ciencia: Jesús es como la Materia Oscura.

Por Jerry Coyne.

A través de Russell Blackford en Metamagician, nos enteramos de una nota acomodacionista en The Drum Opinion por Alister McGrath, “La ciencia es sobre explicaciones, la religión sobre significado” [en inglés]. McGrath es un profesor de teología en el King’s College London y presidente del Centro para la Apologética Cristiana en Oxford, Oxford Center for Christian Apologetics (nota a los teólogos: desháganse de la palabra Apologética), y ha escrito varios libros incluyendo Darwin and the Divine y Surprised by Meaning (en clara alusión a la autobiografía de C.S. Lewis; de hecho McGrath está escribiendo una biografía de este personaje).

McGrath también tiene un doctorado en biofísica molecular y por lo tanto debería saber algo sobre como funciona la ciencia. Pero no te darías cuenta, al menos no por esta nota, ya que exhibe cuatro de las seis características mostradas por los teólogos que tratan de conciliar a la ciencia con la religión (he listado los seis en mi debate con John Haught). De ahora en adelante, llamaré a esta estrategia teológica como religionismo. Y aquí están los 4/6:

  • Afirma que la ciencia y la fe son formas complementarias de llegar a la verdad, así que no deberían estar peleadas. McGrath es un partidario de NOMA[1]:

Si la ciencia es sobre explicaciones, entonces la religión es sobre significado. La ciencia nos ayuda a apreciar las maravillas de los aspectos individuales del universo; la religión sin embargo, nos permite ver sutilmente, la “imagen completa” de la cuál formamos parte.

¡Muy sutilmente, de hecho!

  • Muestra que la religión responde preguntas reales sobre la naturaleza de nuestro mundo. Que importa el hecho de que, mientras la teología es perfectamente capaz de formular o plantear preguntas, es completamente incapaz de responderlas. McGrath:

Como Richard Dawkins observa atinadamente en su reciente libro La magia de la realidad (The Magic of Reality), existe algo maravilloso acerca del universo. La inspiradora belleza del cielo nocturno, los solemnes paisajes árticos, o las magníficas puestas de sol que nos llenan de asombro.

 

Más aún, también nos hacen preguntarnos cosas profundas. ¿De dónde surgieron todas las cosas? ¿De qué se trata este mundo? ¿Cuál es el significado de la vida? Estas son preguntas que intrigan tanto a la ciencia como a la fe religiosa, especialmente a aquellos que encuentran deleite y satisfacción en ambas…

 

Los cristianos siempre han sostenido que su fe da sentido a los enigmas y acertijos de nuestra experiencia. Y no se trata de darle la espalda a la realidad, o rehusarse a pensar sobre estos temas (solo por mencionar dos estereotipos superficiales  comúnmente relacionados con la fe).

No hay ninguna mención sin embargo, de que “lo que da sentido a las cosas” no necesariamente es verdadero. Richard Feynman argumentaba que la ciencia es la mejor forma de evitar que la gente se engañe a sí misma sobre la realidad. Usando sólo el criterio de “lo que da sentido a las cosas” es con certeza una forma más de engañarte a ti mismo.

  • Critica a la ciencia por sus errores. En este caso, el problema de la ciencia en contraste con la fe, es que nuestras respuestas son temporales. Como nota McGrath:

Pero la ciencia es en última instancia un método, una forma de “dar sentido a las cosas”. Sus conclusiones cambian conforme transcurre el tiempo. Sus resultados provisionales son siempre importantes e interesantes, pero también son temporales. Hace un siglo, la mayoría de los científicos pensaban que el universo siempre había estado allí. Ahora, creemos que tuvo un inicio.

La implicación en este caso es que las verdades de la fe nunca cambian, y eso es una mejora respecto a la ciencia. De acuerdo, la naturaleza provisional de las verdades científicas es algo que no tengo que defender, debido a  que ¿qué otra forma existe de que encuentres lo que es cierto a menos que continuamente cuestiones lo que sabes, y te esfuerces por poner a prueba tu comprensión? Es al menos injusto sugerir que las verdades religiosas permanecen sin cambios. Es solo que los cambios no vienen desde el campo de la teología, es decir de ninguna comprensión más profunda de dios, sino de los descubrimientos de la ciencia (por ejemplo, la evolución) o cambios en la moral laica (por ejemplo, el reconocimiento de los derechos de los homosexuales).

  • Muestra que al igual que la religión, la ciencia está basada en la fe. Si los New Atheists afirman que no hay evidencia que soporte la existencia de dios, o los principios de cualquier religión, entonces los acomodacionistas como McGrath pueden argumentar de la misma manera, que la ciencia no es mejor que la religión en este respecto. El desafortunado ejemplo de McGrath es la Materia Oscura:

Algunos científicos ateos ridiculizan a los cristianos por creer en un dios cuya existencia no puede ser probada. Mas sin embargo, la ciencia regularmente propone la existencia de cosas cuya existencia tampoco puede ser probada, para poder dar sentido a sus explicaciones.

 

De esta manera, inferimos la existencia de la Materia Oscura de las observaciones que de otra manera serían completamente ininteligibles. No podemos verla y tampoco podemos probar que allí está. Más esto no impide a la mayoría de los astrónomos más sobresalientes de aceptar su existencia.

 

No podemos verla, no podemos tocarla, no podemos olerla y no podemos escucharla. Pero muchos científicos afirman que es la única explicación razonable de los efectos gravitatorios observados. Donde surge la ingenua demanda de pruebas, el sabio se da cuenta de que estas están limitadas a la lógica y a las matemáticas.

Poniendo de lado el hecho de que los científicos no demandan pruebas, sino respuestas provisionales y bien fundamentadas, vamos a analizar el caso de que la Materia Oscura es como Jesús. No soy un físico, desde luego, y sería costoso y desgastante analizar toda la investigación científica relativa a la existencia de la Materia Oscura.

Afortunadamente, estamos a punto de presenciar otro momento Marshall McLuhan[2], porque da la casualidad que tengo a alguien detrás de este letrero que sabe montones acerca de la Materia Oscura, sobre como su existencia es una hipótesis científica y sobre como de hecho, los científicos están tratando de diseñar experimentos para probar su existencia. Así es, tengo detrás de este letrero al físico Sean Caroll quien ha escrito extensamente sobre la Materia Oscura en su sitio web Cosmic Variance[en inglés]. Y lo que Caroll le dice a McGrath es esencialmente lo siguiente: “Escuché lo que estabas diciendo y sabes, no tienes ni la menor idea sobre la Materia Oscura”.

Envié a Sean Caroll el artículo de Alister McGrath y le pregunté sus opiniones sobre la afirmación “Materia Oscura = fe”. Esta es la respuesta que recibí de Sean, junto con un montón de enlaces [en inglés] sobre la Materia Oscura.

Sospecho que Alister McGrath es un agente encubierto. Si querías subrayar la superficialidad intelectual de cómo los teólogos modernos  hablan sobre dios, difícilmente pudiste haberlo hecho mejor que al contrastar ese discurso con cómo los físicos modernos hablan sobre la Materia Oscura. Por un lado, la ciencia nunca “prueba” nada en absoluto (aquí hablo de ello)[en inglés].

 

Y por otro lado, estamos tratando arduamente de encontrar evidencia directa sobre la Materia Oscura.

 

Y estamos siempre buscando por alternativas que puedan darnos una mejor explicación y descartando los modelos que no funcionan.

 

Pero esas alternativas no prosperan porque la hipótesis de la Materia Oscura hace predicciones muy específicas que se han puesto a prueba y han resultado satisfactorias.

 

Así que para repetir lo obvio: NO, la Materia Oscura no se parece en nada a dios.

Disculpa por la larga lista de enlaces. Con tantas tonterías dichas, hay tanto que responder que es difícil saber por donde empezar.

 

-Sean.

Gracias a Sean por recopilar esos enlaces. Y así, otro Teólogo Sofisticado® es exhibido por lo que es: alguien que disimula y desprecia a la ciencia para promover su fe en el Niño Jesús.

Bajo el título en inglés “Sophisticated theologian with science training: Jesus is like dark matter” (publicado originalmente el 28 de diciembre de 2011 en Why Evolution is True); traducido con previa autorización del autor.

Notas del traductor:

  1. NOMA es el acrónimo en inglés de Non-Overlapping Magisteria, que en español se traduce a veces como Magisterios no superpuestos; es una idea popularizada por el paleontólogo y biólogo evolutivo Stephen Jay Gould, cuyo argumento principal de reconciliación de la ciencia y la religión, es afirmar que la ciencia y la religión se encargan de magisterios distintos, es decir, dominios de discurso diferentes que no se superponen. “El magisterio de la ciencia abarca la esfera de lo empírico, aquello de lo que está hecho el universo (hechos) y porqué funciona de esa manera (teoría). El magisterio de la religión se extiende sobre preguntas de significado trascendente y de valores morales. Estos magisterios no se superponen ni comprenden todo el campo de lo investigable.”
  2. En relación a una escena de la película Annie Hall de Woody Allen. Se refiere a un momento durante una discusión, donde una idea (o caracterización) de un tercero es malinterpretada por una de las partes e inmediatamente es corregida (estilo “en tu cara”) por la otra parte utilizando a la fuente original de la idea o a una figura de innegable autoridad en el tema.

1 Comment

  1. Roberto Aguirre Maturana

    Así es. La religión y la teología son acerca de inventar idear significados, pero respecto a saber si dicho significado es el correcto, son tan ignorantes como el que más.