En una inspección más cercana: Homeopatía, Parte 2.

En el post anterior, analicé los principios fundamentales de la homeopatía y traté de exponer porqué todos ellos son falsos. Generalmente, esto sería suficiente para descartar el tema de la factibilidad de la homeopatía; sin embargo, nunca se debe subestimar que tan lejos pueden llegar los partidarios de la homeopatía, para seguir sosteniendo una fantasía.

Tal obsesión por ver cosas donde no las hay, es un fascinante tema de psicología, que valdría la pena estudiar en otro momento; por ahora, sólo trataré de exponer algunos argumentos forzados que aun hoy en día, persisten como justificación por los practicantes y creyentes de la homeopatía, en concreto, en esta entrada hablaré sobre la memoria del agua.

Perpetuando una alucinación: la memoria del agua.

A pesar de que  la “Ley de los similares” y la “Ley de los infinitesimales” puedan fácilmente ser demostradas falsas, nada de lo anterior impediría que un fenómeno físico desconocido en el agua, al ser comprobado y observado, diera la credibilidad científica que tanto ha buscado la homeopatía. Después de todo, en la ciencia no hay verdades absolutas y es válido considerar la hipótesis inicial de que el agua, de alguna manera, retiene las características de una sustancia diluida a niveles homeopáticos, aun cuando al final de proceso, la solución conste únicamente de moléculas de agua.

La historia de “la memoria del agua”.

Entre 1983 y 1988, Jacques Benveniste y sus colegas del Instituto Nacional de Investigaciones Médicas y de la Salud (INSERM) en Francia, hicieron experimentos con una clase particular de leucocitos (glóbulos blancos, componentes del sistema inmunitario) denominados basófilos, cuya propiedad es que se tiñen fácilmente ante la presencia de colorantes. Uno de sus colegas buscaba conocer como reaccionaban los basófilos ante un tipo particular de antígeno (una sustancia que introducida en el cuerpo, dispara la producción de anticuerpos), una especie de reacción alérgica en pequeña escala que hace que los basófilos liberen histamina, que a su vez, produce cambios en su coloración.

El antígeno seleccionado, fue programado para ser diluido ligeramente. Pero accidentalmente, uno de los técnicos que conducía el experimento, diluyó la solución en forma tal, que las probabilidades de que existiera incluso una sola molécula del antígeno, eran escasas (exáctamente igual que en las diluciones homeopáticas). El técnico quedó sorprendido al descubrir que, al someter los basófilos al antígeno altamente diluido, éste aun causaban un impacto significativo en las células individuales.

Jaques Benveniste, quién entonces no estaba al tanto, ni tenía interés en fundamentar o desmentir la homeopatía, dudó de los resultados del improvisado experimento y ordenó repetirlo. De manera sorprendente, los basófilos parecían ser estimulados una y otra vez, por la reacción de un antígeno diluido en agua, a niveles en los que ni una sola molécula podía estar presente en la solución. Aun cuando Benveniste fue incapaz de brindar una explicación del fenómeno, continuó investigando el tema y logrando resultados positivos en los años que siguieron al experimento inicial.

Los experimentos sugerían que el agua, tenía un tipo de propiedad especial con efectos biológicos observables, que le permitía memorizar la sustancia que había sido disuelta, aun después de haber eliminado toda molécula de la sustancia original.

Sorprendido por el resultado de los experimentos, pero convencido de su conclusión, Jaques Benveniste y sus colegas redactaron un artículo y lo enviaron al editor en jefe de Nature (probablemente, la publicación auditada de ciencia más prestigiosa del mundo), en aquel entonces: John Maddox. Aparentemente, el protocolo experimental reportado por Benveniste en el artículo estaba en orden y Maddox decidió publicarlo; sin embargo sus conclusiones eran tan extraordinarias, que se condicionó la publicación del artículo a una inspección del laboratorio y del experimento de Benveniste por un equipo especial seleccionado por el propio Maddox; junto con el artículo se emitió una alerta editorial, donde se informaba a los lectores de la revisión a la que sería sujeta el experimento.

Aunque los descubrimientos de Benveniste no fueron concebidos para brindar sustento científico a la homeopatía, no pasó mucho tiempo antes de que el artículo de Benveniste en Nature fuera ampliamente celebrado por aquellos partidarios de la homeopatía, que por más de dos siglos habían carecido de fundamento científico alguno.

Los verdaderos “Mythbusters”.

La alerta editorial emitida por Nature como condicionante a la publicación del artículo de Benveniste, requería la inspección del laboratorio y la reproducción de los experimentos, supervisados por un equipo designado por el editor de la revista. La elección del equipo de Nature la encabezaba el mismo editor John Maddox, físico teórico y editor de la publicación en dos ocasiones, iniciando en 1966; en segundo lugar estaba Walter Stewart, un químico e investigador de fraudes científicos; y finalmente James Randi, un mago, investigador y divulgador de la verdad detrás de los fenómenos paranormales. Aunque la formación de los investigadores de Nature no estaba relacionada directamente con ninguna ciencia biológica, su amplia experiencia en el campo de la ciencia les daba la credibilidad necesaria y más importante, las herramientas para poder hacer una evaluación objetiva de los experimentos realizados por Benveniste, y sobre todo la extraordinaria conclusión de la memoria del agua.

El primer paso de los investigadores buscaba supervisar la reproducción del experimento original de Benveniste, que consistía en diluir un antígeno específico a niveles homeopáticos, para luego aplicar esas diluciones a distintas muestras de basófilos. Como todo estudio serio, paralelamente a las diluciones del antígeno, se creó un grupo de control en el cuál se había sustituido el antígeno seleccionado con agua simple. Un resultado positivo del experimento se presentaría, cuando las muestras diluidas del antígeno activaran los basófilos con una frecuencia claramente distinguible y mayor a la del grupo de control.

Tras finalizar el experimento, los resultados obtenidos en la inspección fueron positivos y confirmaban lo reportado en el artículo de Nature.

Sin embargo, Maddox, Stewart y Randi observaron (entre otras cosas) que los técnicos a cargo del experimento conocían de antemano, cuáles de las muestras eran diluciones del antígeno y cuáles eran muestras del grupo de control. Preocupados de que los técnicos fueran afectados por un sesgo cognitivo (un error de razonamiento de parte del observador) al desarrollar el experimento, el equipo de Nature acordó con Benveniste cambiar el protocolo del experimento para hacerlo un ensayo ciego. De esta manera, los técnicos desconocerían de antemano, cuáles muestras correspondían a la solución diluida del antígeno y cuáles al grupo de control, eliminando con ello cualquier sesgo conciente o inconsciente, accidental o premeditado en el que pudieran estar incurriendo los técnicos al realizar el experimento y adicionalmente, haciendo el experimento más robusto y confiable.

Una vez preparadas las muestras del grupo de control y las muestras del antígeno diluido, se cambiaron las etiquetas de dichas muestras y se re-etiquetaron mediante un código secreto, que no sería visible a los técnicos sino hasta la conclusión del experimento. Se tomaron extraordinarias y exageradas medidas de parte del equipo de Nature para mantener este código en secreto. Preparados los técnicos con este nuevo protocolo, se ejecutó nuevamente el experimento. Esta vez los resultados no fueron para nada favorables a las conclusiones originales de Benveniste y sus colegas. El nuevo protocolo del experimento y las rigurosas medidas para mantener la imparcialidad en la ejecución, mostraron al final que no había ninguna diferencia entre los basófilos tratados con la dilución del antígeno y aquellas tratadas con agua simple.

Como resultado del experimento, John Maddox, Walter Stewart y James Randi publicaron en el siguiente número de Nature, los resultados de su intervención en una entrada denominada “High-dilution experimens, a delusion” (Experimentos de alta dilución, una alucinación). Aunque en este reporte no se tachaba directamente a Jaques Benveniste de haber cometido fraude científico, sí se hicieron varias críticas al protocolo original del experimento, que conducían a un resultado equivocado y a una conclusión incorrecta.

En cerca de una semana, los cazadores de mitos de Nature desmintieron más de 5 años de investigación, llevados a cabo de manera descuidada por Benveniste y sus colegas. Tras este episodio, la homeopatía volvía a quedar desprovista de cualquier sustento científico creíble.

La historia sin fin.

Sin embargo y a pesar de que las conclusiones del experimento original fueron desmentidas más allá de toda duda, sería injusto juzgar la veracidad del fenómeno de la memoria del agua basados en un único experimento llevado a cabo en menos de una semana. Prácticamente desde la publicación del reporte original de Maddox, Stewart y Randi, se ha intentado en varias ocasiones y por distintos investigadores, replicar los experimentos de Benveniste sin ningún resultado favorable.

En 1993, Nature publicó un artículo de seguimiento, que intentó reproducir nuevamente el experimento de Benveniste con el protocolo diseñado por Maddox, Stewart y Randi, pero no logró obtener los efectos encontrados por Benveniste y sus colegas, 5 años antes. De manera que la teoría de la memoria del agua, fue nuevamente desechada por carecer de evidencia convincente.

Otro intento de reproducir los experimentos de Benveniste fue encabezado en 1999 por Madeleine Ennis. En un breve artículo publicado en un suplemento especializado, se daba cuenta de haber logrado reproducir un experimento similar a los realizados por Benveniste y sus colegas en 1988; sin embargo, no se aportó ninguna explicación científica del fenómeno observado.

Enterados de la controversia desatada en 1999 por Madeleine Ennis, un programa de televisión británico de ciencia popular,  denominado BBC Horizon, en 2002 decidió conducir su propio experimento científico para probar la validez del experimento de Ennis, pero con un énfasis especial en la homeopatía.

BBC Horizon nuevamente llamó a James Randi para validar el experimento. Para garantizar la objetividad del experimento y sus conclusiones BBC Horizon, acudió a la institución científica más prestigiada de UK: La sociedad real o “The Royal Society”. Su vicepresidente, John Enderby también supervisaría el experimento.

En esta ocasión, diversos científicos de prestigiadas instituciones de la Gran Bretaña tomaron parte en diferentes etapas del experimento:

  • Peter Mobbs (University College London), preparó soluciones 5C de histamina y tubos de control a partir de agua simple.
  • Hugh Griffiths (University College London) reetiquetó las soluciones de histamina y el grupo de control para evitar que los técnicos encargados de determinar la acción de las soluciones, presentaran sesgos cognitivos.
  • Rachel Pearson (University College London) tomó cada uno de los tubos reetiquetados y los diluyó a niveles homeopáticos de 18C. Al final del proceso, se generaron 40 tubos con soluciones a niveles homeopáticos de histamina y agua simple.
  • Wayne Turnbull (Guys Hospital) analizó cada una de las muestras de los tubos en un citómetro de flujo, un dispositivo de inspección de partículas microscópicas mediantes un haz de luz, encargado de determinar si los basófilos sufrieron algún cambio como resultado de su exposición a las soluciones de histamina o del grupo de control.
  • Marian Macey (Royal London Hospital) reproduciría en paralelo el trabajo de Wayne Turnbull; determinar su los basófilos reaccionaban a las soluciones con dilución homeopática.
  • Martin Bland (St. George’s Hospital Medical School) se encargó de realizar la estadística de los resultados.

Una vez que se presentaron los resultados del experimento, se descifraron los códigos, y se graficaron los resultados, el experimento mostró que no había ninguna diferencia entre la solución de histamina a niveles homeopáticos y las “soluciones de agua” del grupo de control, una vez más, confirmando que la memoria del agua es un fenómeno inexistente.

De esta manera, un grupo de científicos imparciales, supervisados por una prestigiada institución científica, utilizando un protocolo experimental robusto y con la mejor tecnología disponible, determinaron una vez más que la homeopatía no tenía ningún fundamento científico.

¿El final de la memoria del agua?

Desafortunadamente no. Arrinconados por un cerco de escepticismo científico y perplejos por el hecho de que su única y última posibilidad de reconocimiento científico, es la teoría de la memoria del agua, los homeópatas se rehúsan a aceptar las conclusiones derivadas a partir de todos los experimentos citados anteriormente.

La memoria del agua es un hecho que de desvía en esencia, de todo lo que se conoce actualmente sobre física y química. No hay ninguna explicación posible, al menos dentro del alcance de la ciencia, que permita explicar las afirmaciones de los homeópatas. Por principio de cuentas, han fallado en demostrar que el supuesto fenómeno de la memoria del agua, es observable en la naturaleza, y no se diga en argumentar otras objeciones menos elaboradas como el hecho de que, la memoria del agua, si existiese, necesariamente tendría que ser selectiva (es decir, ¿porqué el agua no habría de recordar todas las otras sustancias que alguna vez estuvieron disueltas en ella?), o bien ¿cuánto dura el efecto de la memoria del agua?.

A la luz de todas las evidencias presentadas en ésta y las pasadas entregas, no es ninguna exageración considerar que, desde el punto de la ciencia, la homeopatía es ¡absolutamente imposible!

En la siguiente entrega se examinará uno de los métodos más confiables desarrollados por la ciencia para determinar la efectividad de un tratamiento médico: los ensayos clínicos; y se resumirá la evidencia que éstos han arrojado respecto al tema de la homeopatía.

Referencias:

  1. Las entradas de Wikipedia, sobre Basófilos, Antígenos, Histamina y Citometría de flujo, para entender los fundamentos de las piezas clave en los experimentos de Benveniste.
  2. La entrada de Wikipedia, sobre La Memoria del Agua, para una revisión de la historia de este supuesto fenómeno y la participación de Benveniste.
  3. La entrada de Wikipedia, sobre Sesgos cognitivos y Ensayo de doble ciego, para una descripción de los errores de razonamiento que cometieron los colegas de Benveniste al realizar su experimento.
  4. BBC Horizon – Homeopathy: The Test. Transcripción del programa y video en partes (en inglés). Programa de la BBC sobre el fundamento científico de la homepatía, centrado en el tema de la memoria del agua.
  5. Jacques Benveniste, Elisabeth Dayenas, et al. “Human basophil degranulation triggered by very dilute antiserum against IgE”. Artículo original de Jaques Benveniste donde se plantea el experimento y la conclusión de la memoria del agua, publicado en Nature, Vol. 333, 30 de Junio de 1988.
  6. John Maddox, James Randi & Walter W. Stewart. “‘High-dilution’ experiments, a delusion”. Reporte de resultados de la investigación de Nature a los laboratorios y al experimento de Benveniste, sobre la memoria del agua, publicado en Nature, Vol. 334, 28 de Julio de 1988.
  7. Simon Singh & Edzard Ernst. Trick or treatment; the undeniable facts about alternative medicine. 2009. Literatura recomendable sobre medicinas alternativas y la evaluación crítica sobre su plausibilidad y efectividad. En lo referente a esta entrada, basta leer el capítulo 3, “The truth about homeopathy”.
  8. S.J. Hirst, et al. “Human basophil degranulation is not triggered by very dilute antiserum against human IgE”. Artículo donde se detalla el intento de reproducir el experimento original de Benveniste con ensayo de ciego y donde se desmiente la conclusión original. Publicado en Nature, Vol. 366, 9 de Diciembre de 1993.
  9. Madeleine Ennis, et al. “Inhibition of human basophil degranulation by successive histaminedilutions: Results of a European multi-centre trial”. Artículo donde se detalla un intento multilaboratorio para intentar activar basófilos por medio de soluciones ultra diluidas de histamina. Publicado en Inflamm. res. 48, Supplement 1 (1999).